La estrategia del gobernador Graco Ramírez para inhibir y combatir actos delictivos en los límites con el Distrito Federal y Estado de México deberá esperar mejores tiempos: el cuartel de la policía estatal, inaugurado el 5 de noviembre, fue inexplicablemente cerrado y se encuentra vacío.

Cinco días antes de la presentación del segundo cuartel de la policía inició el montaje.

Las cosas absurdas que suceden en MéxicoUnos 100 elementos fueron notificados del cambio; les ordenaron trasladarse a Tres Marías. Al llegar encontraron dormitorios con literas, colchones con sábanas blancas de limpias y una cobija azul marino para el frío. Los uniformados se instalaron, pero la cocina no funcionaba, como en las actuales bases.

Sin cocina, montaron en el área comedor, mesas y sillas; luego adornaron las mesas con platos, vasos, y cubiertos. Todo nuevo, pero sin alimentos.

El primer día los policías hasta se entumieron del frío durante la noche al ser insuficiente una cobija. “Las temperaturas llegan hasta los cinco grados en esta zona”, dijo un elemento antes de la inauguración.

Su comida seguía llegando en charolas de material desechable.

Nunca utilizaron el comedor, excepto el día de la inauguración, pero sólo fue para conocer el lugar.

Repentinamente, unos días después de ocupar las nuevas instalaciones, los policías recibieron la orden de “juntar” sus pertenencias y regresar a su vieja base.

Los uniformados acataron la orden, subieron a las patrullas recién compradas y, en convoy, emprendieron la retirada en silencio.

El montaje

El 5 de noviembre el gobernador dijo en la cancha del cuartel, durante el acto de inauguración, que la ubicación de las instalaciones era estratégica, pues con la base se inhibirían delitos que se cometían en la zona contra turistas.

También, argumentó, se combatirían otros actos delictivos en los límites con el Distrito Federal y el Estado de México.

Para presumir que su administración cumplía con lo prometido a inicio de su gestión, Graco Ramírez invitó a la inauguración incluso a sus detractores, quienes habían denunciado falta de resultados en la estrategia estatal de seguridad.

Entre ellos se encontraba Norma Alicia Popoca, dirigente estatal del PAN, quien días antes había exigido al gobernador perredista aceptar que no había resultados en el combate a la inseguridad.

Incluso instó a Graco Ramírez a que pidiera ayuda a la Federación con la presencia del Ejército Mexicano.

Entonces, el gobernador reviró a los empresarios y a la misma dirigente del PAN:

“No me explico por qué algunos quieren todavía que venga el Ejército, la Marina. También, quizá, porque tenemos el lago de Tequesquitengo”, ironizó el mandatario perredista.

Después todo fue aplausos y reconocimientos.

Juntos, gobernador y detractores, recorrieron las instalaciones. La guía, la secretaria de Seguridad Pública (SSP), Alicia Vázquez Luna.

La funcionaria presumió las rústicas literas negras para los policías, donde ahora sí descansarían, a diferencia de las instalaciones anteriores.

Los paseó por el comedor donde lucían las mesas nuevas, aun con las etiquetas de compra; platos para sopa y guisado, vasos transparentes, también nuevos. A pesar de eso, todos sonreían.

Este segundo cuartel de la Policía de Mando Único tiene capacidad para 100 elementos ya certificados, cuenta con cancha de usos múltiples, comedor, enfermería, gimnasio, campo de tiro, pista de adiestramiento y dormitorios.

En esta obra se ejerció una inversión de casi 30 millones de pesos de recursos estatales, dijo aquel 5 de noviembre Graco Ramírez.

El abandono

Un mes después de inaugurado el cuartel, sólo dos policías estatales ocupan las instalaciones. Se trata de los vigilantes.

Los dormitorios están cerrados al igual que el comedor, de donde quitaron los vasos y platos nuevos. El pasto tampoco ha sido recortado.

La cancha deportiva se encuentra desierta, lo único que destaca es la cámara de video-vigilancia colocada ahí para monitorear al vacío cuartel de Tres Marías.

Al fondo, un trabajador de la construcción hace arreglos finales a la puerta trasera que casi conduce a la autopista México-Cuernavaca.

“Ese pinche cuartel está desocupado, nomás nos hicieron pendejos con que ya estaban los policías ahí. Unos días después de que vino el gobernador, lo vaciaron”, dijo un habitante de la comunidad de Tres Marías, quien observó que del lugar ya no salían patrullas.

Los comerciantes de la zona también se percataron del montaje.

“Aquí vienen los polis a comer sus quesadillas, ellos nos dijeron que ya los habían regresado a Cuernavaca porque no tienen luz y todavía no han terminado los albañiles”, dijo una vendedora de comida a la orilla de la carretera federal.

Efectivamente, el cuartel está vacío, no hay patrullas, menos los 100 elementos prometidos para hacer frente a los criminales de la zona.// Proceso (MX)

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